domingo, 28 de enero de 2018

SCRUM, el liderazgo y la gestión de equipos (Parte II)

Pero no quiero desviarme del mundo de los valores del rugby y su trasposición a las organizaciones. Después de comentar la humildad, el pensamiento autocrítico, el líder formador-desarrollador o los diferentes valores que rodean al mundo rugby, quiero citar algunos aspectos fundamentales para la cadena de mando de cualquier empresa o entidad:
 
Respeto: por tus compañeros, por tus hinchas, por tu club y especialmente por el rival, esta es una particularidad de este deporte. Cuando termina el partido el equipo ganador le hace pasillo al perdedor y viceversa. Posteriormente en el famoso “Tercer Tiempo” comparten cerveza y comida como si nada hubiese ocurrido. Aquí se realza el espíritu de este deporte y desaparecen una vez más los pequeños individualismos que podían quedar de la disputa del partido, quedan fuera la frustración por la derrota, el éxito de la victoria e incluso los pequeños roces en jugadas determinadas, que en este deporte no trascienden, ya que el árbitro sólo habla con los capitanes y no se protestan sus decisiones. ¿Se imaginan a cualquiera de sus mandos o directivos tomando cañas con la competencia? Quizá si el respeto imperase más en los terrenos de extrema competitividad en los que nos movemos…
 
Trabajo en equipo y compañerismo: es en esta competencia donde quizá más destaque este deporte, decíamos que la melé es un ensamblaje perfecto todos a una para conseguir un fin; pero en la touche hay que marcar y aupar a tu compañero al milímetro para ganar esa jugada. Todos los esfuerzos enormes que hace la delantera de un equipo en las abiertas, en el ruck, en las jugadas más sufridas para ganar ventajas y que los tres cuartos puedan realizar un ensayo es memorable. Y cuando se logra, no se ven celebraciones aparatosas ni escenografías preparadas… se celebra con el equipo.
 
Motivación y superación: ningún equipo de rugby salta a jugar con temor o con sensación de inferioridad, ante un rival superior. La ausencia de límites define perfectamente a un equipo de rugby, hay múltiples ejemplos, el caso de Sudáfrica en su Mundial, con la gran visión de Mandela, o en el último mundial en Inglaterra, el partido de Japón contra Sudáfrica en el que los nipones arriesgaron jugando a touche un golpe que pateando les hubiese dado el empate ante uno de los grandes equipos del mundo.
 
El sacrificio: el rugby a diferencia de los grandes prejuicios que existen en relación a este deporte, no es deporte de contacto sino de evasión, dónde obviamente existe contacto, ¡y mucho!, ¡y duro! Por eso la preparación física es vital y eso supone un sacrificio constante, diario, de superación, de mejorar, de estar y sentirse bien.
 
Compromiso: aunque es un valor fundamental en el rugby y en la empresa (el tan buscado y valorado engagement), cuando practicas este deporte el compromiso va dentro del ADN, quieres participar y jugar a toda costa, aunque te cueste tiempo personal e incluso dinero. Es muy recomendable un reportaje de Informe Robinson sobre el equipo de rugby de Vigo y el All Black Norm Maxwell.
 
Resistencia al estrés y la frustración: cuando comienza un partido ninguna circunstancia y ningún aspecto hace que un jugador pierda las ganas de competir, ni de empujar, ni de llegar a una abierta… no importa si el partido es amistoso, de competición nacional o internacional y no importa si vas perdiendo, el jugador de rugby compite hasta el final, hasta que no puede más.

Quería resumir gran parte de lo comentado con una imagen, se produjo en un partido de alta competición; en la disputa de un ruck un jugador se lesiona y grita en el suelo, en ese momento un jugador del equipo rival “sale” de la jugada (que además era importante porque al liberar tenían cierta ventaja) y se coloca en posición defensiva y protectora para que al jugador que está en el suelo con significativos signos de dolor no le caiga nadie encima y en definitiva no empeore su situación. Por este tipo de gestos es por lo que no sólo quiero que mi organización se empape de los valores del rugby, sino que mis hijos quiero que formen parte del entorno de un deporte capaz de hacernos vivir y sentir situaciones como ésta.

Por cierto, y para terminar, ¿se han fijado que los jugadores de rugby no llevan sus nombres en la camiseta? Simplemente el equipo no es que sea lo primero, es lo único. Interesante para cualquier organización ¿no?

jueves, 25 de enero de 2018

La Responsabilidad Social Corporativa, por Cristóbal Pobes

Hoy en día, el concepto de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) está cada vez más presente entre empresas y consumidores (aunque aún falta mucho por hacer en cuanto a su implantación por parte de las organizaciones), pero tenemos que ser conscientes de que tal concepto ha ido transformándose a lo largo de los años hasta lo que, en nuestros días, entendemos por RSC.

En un primer momento, se hablaba de una ética mínima en los negocios que simplemente se basaba en el cumplimiento de las leyes por parte de las corporaciones a la hora de actuar y de este pensamiento hemos pasado a otro mucho más completo que abarca un campo de actuación significativamente mayor (medio ambiente, derechos humanos, derechos laborales, sociedad, salud, sostenibilidad, etc.).

La empresa socialmente responsable que en la actualidad nos viene a la mente, se basa en un buen gobierno, fundamentado en la transparencia y en principios éticos, y construye su responsabilidad ante la sociedad teniendo en cuenta el impacto de sus operaciones, mejorándolas y poniéndolas en valor. Así pues, una empresa con un modelo responsable y sostenible integrado en sus filas, es una organización que toma conciencia de sus interacciones con el entorno y de sus impactos sobre el mismo (tanto los positivos como los negativos).
 

Fuente: The pyramid of corporate social responsibility. Carroll (1991)

Según la Teoría de la Pirámide, la RSC implica el cumplimiento simultáneo de las responsabilidades económica, legal, ética y filantrópica, lo que debe llevar a la empresa a obtener ganancias, obedecer la ley, ser ética y comportarse como un buen ciudadano corporativo.

Lógicamente, para que estas políticas de RSC puedan aplicarse en la práctica y en el día a día de las organizaciones, se requiere de un compromiso firme procedente de la Alta Dirección, sin el cual las acciones difícilmente van a gozar de credibilidad ante los diferentes grupos de interés. La falta de este compromiso por parte de los directivos traerá consigo el que las prácticas desarrolladas en el marco de las políticas de RSC duren poco.

Por ello, todas las entidades que están claramente comprometidas con esta cuestión expresan la relevancia de que una compañía en la que no haya un compromiso claro y firme proveniente de la cúspide del organigrama empresarial no va a poder progresar en la RSC. Además, tal compromiso debe quedar reflejado en una serie de documentos como por ejemplo pueden ser el código ético o de conducta, la memoria de sostenibilidad o el informe de progreso, entre otros.


 

RESPONSABILIDAD SOCIAL CORPORATIVA

 

Derechos humanos

Conciliación vida laboral y familiar

Sostenibilidad ambiental

Planes de pensiones

Corrupción

Voluntariado corporativo

Derechos laborales

Refuerzo valores sociales

Prevención de riesgos

Matching

Formación permanente

Mecenazgo y sponsoring

Outplacement

Acción social

Compra sostenible

Gestión alternativa de conflictos

No discriminación

Mobbing

Políticas de transparencia

Microcréditos

Inversión socialmente responsable

Etc.








lunes, 22 de enero de 2018

SCRUM, la gestión de equipos y el liderazgo (Parte I), por Roberto García

Actualmente todo el mundo identifica el término scrum con metodologías ágiles para desarrollar proyectos o productos gracias a Nonaka y Takeuchi, creadores de este conjunto de buenas prácticas para el desarrollo colaborativo, principalmente de software, pero quizá alguien desconozca que lo hicieron porque uno de ellos era un gran amante del rugby, y compararon su nueva forma de trabajo con el que se realiza en una de las principales jugadas del rugby: la melé.
 
Desde hace un tiempo las principales organizaciones empresariales están definiendo sus equipos, estructurando a sus personas mediante sistemas de gestión por valores. Son ya muchas las disertaciones y los paralelismos sobre deporte y empresa, pero si hay un deporte donde, según mi opinión, aplica especialmente este asunto, es en el rugby. Recientemente, los Premios Princesa de Asturias de los Deportes reconocían al equipo de Nueva Zelanda, los míticos All Blacks. Sólo sus cifras en competición son tan impactantes que cualquiera de las empresas cercanas que conocemos estaría encantada de asimilar alguno de sus modelos (ganan más del 70% de los partidos que disputan), si bien es cierto que la traza cultural (los aborígenes y los kiwis en general son extremadamente humildes), y el largo plazo con el trabajan supone un hándicap, a pesar de la espectacular productividad.
 
 
Pero sin duda si hay algo que los define es que siempre, siempre, juegan como un equipo, como un bloque, y lo hacen hasta el final del partido, aunque la victoria esté asegurada o ganen de paliza; y lo hacen por ellos mismos y por verdadero respeto a su rival, ya que éste se merece que sigan compitiendo ocurra lo que ocurra. Además, comienzan sus partidos con la ya mítica haka o danza maorí, que además de tratar de intimidar a su rival, supone transmitir el legado que recibieron de los aborígenes primitivos de su tierra. La haka la realizan todos juntos, en equipo. Para quien quiera indagar más hay una excelente obra de James Kerr, Legacy; ahí el autor nos descubre diferentes normas por la que se rige el mejor equipo de rugby de la historia. Es impresionante como priorizan la formación constante, el pensamiento autocrítico para mejorar, los procesos de aprendizaje mediante mentorización. En fin, un paraíso del desarrollo personal y profesional.
 
Los indiscutibles valores del rugby se explican, se transmiten desde pequeños, forman parte del legado de cada club. Cuando asisto a entrenamientos de la categoría linces de un equipo de mi ciudad, en las primeras sesiones un crío de 4 años ensayó mientras corría pisando la línea lateral y el niño discrepaba sobre esta cuestión, el entrenador con paciencia y educación no paró de repetir “en el rugby no se hacen trampas, somos caballeros, ¡honor y respeto! …” y no ha dejado de hacerlo en (estos) cuatro meses. Las “pillerías” o las alegrías que vemos en algún jugador cuando han pitado un penalti fingido, están prohibidas en este deporte.
 
En nuestra Escuela de Negocios de la Cámara de Valladolid venimos trabajando desde hace 7 años en el desarrollo del liderazgo y la gestión de equipos para mejora de nuestras empresas, lo hacemos bajo la Dirección Académica de Félix Sanz, con un modelo de trabajo en ecosistema colaborativo en el que tanto creemos. Una de las máximas de nuestro director académico entronca perfectamente con esta cultura rugbística: “el liderazgo empieza por un mismo” si no me esfuerzo, si no me sacrifico, si no me formo, cómo se lo voy a pedir a mi equipo. En el rugby, y particularmente en la melé (scrum), si no empujo junto a mi equipo cómo voy a pedir a mi compañero que empuje conmigo. Es importante tener en cuenta que en una melé se soportan presiones de 1.000 - 1.200 kg.
 
 
Entre las diferentes actividades y metodologías de nuestro Master, además de las clases, las prácticas, las exposiciones de equipos de éxito (equipos de rescate en alta montaña, el director de la OSCYL, la Cruz Roja, Hombres G…), también contamos hemos contado con la participación de entrenadores o líderes de equipos deportivos (Djukic, Pastor, Nacho Coque, Ángel Ruíz…), entre los que no faltaron Juan Carlos Pérez y Diego Merino explicando a nuestros alumnos sus experiencias y su conocimiento del rugby y sus paralelismos con la empresa.

jueves, 18 de enero de 2018

10 conceptos de transformación digital en RRHH, por Carlota García

Hoy en día, se podría considerar a la tecnología como el cambio más rápido y generalizado en el mundo de los negocios. Por ello, de forma directa e indirecta, surgen nuevos perfiles en los RRHH. Las competencias digitales, el desarrollo 4.0, los data analytics aplicado a RRHH, las tecnologías disruptivas o la comunicación en la nueva era digital, entre otros muchos aspectos, pueden atemorizar a los empleados por no poder llevar el ritmo requerido en los negocios digitales.
Para evitar esto, es fundamental que los empleados estén al día de los cambios que la tecnología supone, pero también son las organizaciones las que deben pensar en las nuevas generaciones de trabajo.

Es este cambio constante, el que deriva en que las grandes compañías deban modificar sus estrategias para afrontar el futuro. “La disrupción digital y tecnológica ya está aquí”. Dentro de estas estrategias se puede hablar de Agile Organization, Redes Sociales Corporativas, Open Source y Realidad Virtual como palancas y herramientas para alcanzar el cambio.

La vicepresidenta y directora digital HR en Íncipy, Mireia Ranera, destaca que:
 “Recursos Humanos no es inmune a la disrupción digital y es precisamente gracias a los nuevos entornos digitales y a las nuevas tecnologías donde está su gran oportunidad de capitalizar e impulsar los cambios para que las personas de la organización se adapten a los retos de negocio en la era digital. No es un reto tecnológico, sino que se trata de gestionar un cambio de mindset hacia una nueva cultura digital, que reoriente a toda la empresa para ser más ágil, transparente, productiva, flexible y conectada”.

Por esto, es importante que a partir de ahora, todos los implicados en el sector de RRHH o en cualquier otro área con el foco PERSONAS, nos familiaricemos con una serie de conceptos que forman parte de esta Transfomación Digital. Se trata de 10 conceptos que marcarán las estratégias y procesos de las organizaciones.

1. Employee Centricity - situar al empleado en el centro de la organización.

2. Employee Experience (EX) - experiencias del empleado en todas las etapas y ciclo de vida con la empresa.

3. Employee Journey Map - mapa que analiza todos los momentos clave desde el reclutamiento hasta la salida.

4. Employee Advocacy or Ambassadors Programs - programas para que los empleados actuen de embajadores en las redes sociales.

5. Internet de las Cosas (IoT) - interconexión digital de objetos por medio de sensores que se conectan en red.

6. Augmented Reality (AR) - visión a través de un dispositivo tecnológico de dos realidades, la real combinada con elementos virtuales. / Virtual Reality (VR) - visión a través de un dispositivo tecnológico de un escenario o entorno totalmente virtual.

7. Enterprise Social Networks (ESNs) - Redes Sociales Corporativas, privadas dentro de una organización para trabajar en red.

8. Corporate careers Websites - Webs corporativas de empleo o secciones web "trabaja con nosotros".

9. Talent Relationships Management (TRM) - CRM para gestionar las relaciones con los candidatos pasivos y activos.

10. Software as a Service (SAAS) - uso de la tecnología con modelos de pago según uso (Sosftware as a Service - SaaS).

miércoles, 10 de enero de 2018

¿Cómo mantener a los trabajadores motivados en Navidad?, por Sandra Chico


Ahora que acabamos de atravesar el periodo de vacaciones de Navidad, es buen momento para reflejar la importancia que tienen estos días en la motivación de los miembros de una organización, ya que influyen en los índices de satisfacción de estos trabajadores, y por tanto, en los resultados de la empresa.

Es un reto del departamento de RRHH mantener a la plantilla motivada y conseguir mantener la productividad a pesar de las distracciones que provoca esta época, ya que diciembre es el mes clave del año para las empresas, es una época de consecución de objetivos y finalización de proyectos. Por ello su reto es mantener los ratios de productividad y competitividad de la empresa.
 
 
 
Aquí dejo algunas claves para gestionar ese reto al que nos enfrentamos:

• Ofrecer pequeños incentivos como días de descanso a aquellos empleados que cumplan con sus tareas.
 

• Jornadas de ocio y tiempo libre. En este caso las cenas navideñas son el ejemplo más común, favoreciendo las relaciones interpersonales en la empresa y aumentando la motivación de los empleados.
 
• Programas de gratificación como son la cesta de Navidad, tarjetas regalo o  dispositivos electrónicos. Estos programas de gratificación fidelizan al empleado y premian los buenos resultados.
 
• Amigo invisible u otro tipo de intercambio de regalos. Estas prácticas potencian las relaciones interpersonales entre los miembros del equipo e influyen positivamente en el clima laboral de la empresa.
 
• Decoración de la empresa. Implantar un ambiente navideño en la organización es una medida que fortalece el sentimiento de grupo si se implica a todos los trabajadores.
 
• Gestión de RRHH flexible en cuanto a horarios. En estas fechas muchos trabajadores tienen dificultades para compatibilizar compromisos familiares y trabajo, facilitarles este periodo aumentara su motivación.
 
• Hacer partícipes a los trabajadores de la empresa en los Propósitos de Año Nuevo, es decir, incluir su participación en la planificación de estos proyectos.

miércoles, 3 de enero de 2018

El becario olvidado, por Laura Araujo

Todos los hemos vivido, lo hemos sido y hemos pasado por ello, todos hemos sido en algún momento el/la becario/a. Ese/a estudiante que está deseando tener su primera toma de contacto con el mundo laboral y, así poder empezar a desarrollar su carrera profesional. Curiosamente, a la gran mayoría, les ha ocurrido que la experiencia ha sido cuanto menos, algo decepcionante, pero ¿Por qué? ¿Cuál ha podido ser el fallo?

A nivel empresarial, se tiene muy asumida esa idea tan moderna y actual de que nuestros trabajadores, son embajadores de la marca empresarial, que tienen que representar a la empresa, hablar bien de ella, en resumen, deben ser publicistas de la marca de la empresa. Pero, en numerosas ocasiones, nos olvidamos de este tipo de trabajadores, que también son representantes (temporales) de la empresa.

En el afán constante de las empresas, de que algo se aprendan ya, ya, ya, esto es para ya! Nos olvidamos de que se trabaja con personas, no con máquinas. Y nos olvidamos también de las formas, de decir las cosas de una forma correcta, de reconocer el buen trabajo de los empleados, de decir; buen trabajo, esto está muy bien, sigue así etc… pero rápido decimos: esto está mal! Tienes que mejorar! Y es que hay mucha diferencia entre decir: has hecho esto mal, a decir: bueno lo has intentando pero mira, nosotros aquí trabajamos así, corrígelo, inténtalo de nuevo.

Es importantísimo cuidar el lenguaje y la comunicación, incluso con los trabajadores temporales de la empresa, porque, aunque no continúen una vez finalizado su periodo de prácticas o aprendizaje, ellos sí que pueden continuar hablando de la empresa, y depende de la actuación de la misma que sea para bien o para mal, lo que repercutirá indudablemente en la reputación de la organización.

Vivimos en un mundo completamente globalizado e interconectado, en el que en un minuto o  dos, millones de personas conocen una noticia y, el olvidarnos de este activo tan importante, puede suponer una crisis reputacional a la empresa. Por ejemplo, a través de las redes sociales, el comentario que haga esa persona de su experiencia, puede generar un gran impacto en nuestra organización.

Nosotros, desde recursos humanos, como encargados de las relaciones humanas debemos fomentar que se mantengan relaciones de calidad entre TODOS los empleados de la organización, sin olvidar ningún eslabón de la organización, inculcando esa idea de que todos representan a la empresa.